lunes, 28 de julio de 2014

El Sector Privado y el Bienestar



"Qué pasaría si las tareas de responsabilidad social se incorporaran al core business de cada empresa y sus objetivos se alinearan a los del negocio. O, mejor aún, si muchas empresas nacieran y se desarrollaran a partir de una causa de beneficio social."

Los invitamos a leer la entrevista que la revista Istmo hizo a Rubén Illoldi, quien dirigió el área de Ciudadanía Corporativa en Microsoft y tiene un profundo interés en el tema de responsabilidad social http://bit.ly/1mUejye

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¿Cómo ha evolucionado el concepto de responsabilidad social corporativa y cómo influye la innovación en estas prácticas?
Hace unos quince años, se acuñó el término responsabilidad social corporativa para diferenciarlo de la filantropía. Entonces apareció en las empresas la RSC como una estructura, que dependía de otras áreas a cargo de alguna persona.
Hoy, en México y en el mundo, persiste el desconocimiento, profesionalmente hablando, de qué es y qué hace la RSC. Ésta abarca cuatro aspectos: el ambiente de trabajo, la relación de la empresa con la comunidad, con el medio ambiente y con los stakeholders, quienes analizan el reporte del impacto. Se piensa que consiste sólo en devolver a la comunidad algo de lo mucho que nos ha dado; yo estoy en total desacuerdo.
Una empresa es una persona moral, y eso la convierte en un ciudadano con responsabilidades: ciudadanía corporativa. Cuando hablo ella, me refiero a un concepto más trascendente, que se refiere a cómo se genera valor dentro del negocio; pocas empresas utilizan la ciudadanía corporativa como elemento de competitividad.
Quiero empezar por definir a la empresa, te pregunto a ti, ¿cuál es el propósito de una empresa?
«Atender a sus consumidores con un servicio o producto de la mejor calidad, además de crear comunidad con sus empleados, para que juntos logren tal propósito».
Es una respuesta interesante. 90% de las personas responde que el propósito de una empresa es generar riqueza o utilidades, y es cierto, pero ésa es una consecuencia de presentar un producto o servicio que satisfaga a la sociedad. Y, en la medida en que sea exitoso, se genera riqueza.
Esta idea nos remite a otro concepto muy nuevo: la vocación responsable. Las empresas definen su misión, sus valores y sus objetivos, pero se preguntan: ¿para qué nacimos? y ¿qué queremos hacer?
El propósito de la RSC es innovar y proponer negocios o modelos de negocios sustentables. La innovación ha tenido un giro que consiste en ayudar a resolver diversas problemáticas y, al mismo tiempo, crear valor para la empresa. ¿Por qué?, porque los recursos son finitos.

¿Qué condiciones facilitan el desarrollo de tal innovación?
La primera y más importante es un entendimiento profundo, desde el nivel directivo (director general y su equipo), de qué es la ciudadanía corporativa y cómo se ha utilizado hasta hoy. Si la empresa no entiende su vocación responsable, perdería una importantísima oportunidad con sus empleados, accionistas, proveedores, clientes e inclusive sus competidores.
En una ocasión, en Microsoft propuse un seminario donde participaría la empresa junto con Google, Cisco e Intel. ¡Estás loco! –me dijeron– son nuestros competidores. Y respondí: están locos ustedes, a la hora de ayudar no hay competencias y cada quien participará con lo que mejor sabe hacer.
Cada empresa debe poner el ejemplo y ganar una mejor percepción del cliente. La condición para que esto suceda es que los directivos entiendan, conozcan, se empapen e incorporen la responsabilidad social como un elemento estratégico del negocio así como lo hacen con la mercadotecnia, la planeación estratégica y la financiera. Es entonces cuando se dan los cambios realmente trascendentales.

¿Quiénes influyen para desarrollar la innovación de la RSC en nuestro país?
En México tres sectores participan en el desarrollo de la responsabilidad social: el gobierno, que provee la infraestructura y el marco legislativo; las empresas, que mueven la economía; y las organizaciones de la sociedad civil, que se crean y reúnen para resolver ciertas problemáticas.
La universidad Johns Hopkins hizo un estudio comparativo del sector no lucrativo en 22 países del mundo (1995). México ocupa el último lugar en el sector de la sociedad civil organizada (Gráfica 1). Y aunque el estudio es antiguo, no se han elaborado otros más actuales, es una oportunidad para enseñar a las organizaciones de la sociedad civil, sobre todo en México, a ser más profesionales.
Generalmente estas organizaciones nacen de una persona o un grupo, que vivió u observó un problema y quiere ayudar a quienes sufren lo mismo, o darle un sentido a su propio sufrimiento. Un ejemplo es Amalia García, de la Fundación Casa de la Amistad; su hijo tuvo cáncer y lo superó, ahora es una institución muy prestigiosa que atiende a niños con cáncer. Y se ha profesionalizado en conseguir recursos, en llegar a las empresas o al gobierno para atender el problema.
Ahí interviene el tercer sector, incide en campos donde ni el gobierno ni las empresas pueden llegar. Pero hay problemas que ni los tres sectores organizados de manera sistemática y coordinada pueden resolver. El primer punto de preocupación es la subsistencia por recursos, por más que haya buena voluntad, sin ellos las organizaciones de la sociedad civil, desaparecen. En ese sentido, en México y en el mundo se comenzó a explorar una nueva oportunidad y con ello apareció un cuarto sector: el emprendedurismo social.
Conforman este cuarto sector las empresas sociales que pretenden resolver una problemática, como hacen las organizaciones de la sociedad civil pero a través de un modelo de negocio sustentable cuyas utilidades no se van a unos accionistas, sino que se reinvierten para seguir atendiendo el problema.
La unión del sector público (primero) y el privado (segundo) genera alianzas público-privadas con el fin de realizar nuevos proyectos. Por otro lado están las organizaciones del sector social (tercero) que forman alianza con el segundo, bajo la forma de patrocinios, con determinados fines y a veces el sector público se apoya en ellas para hacer llegar ciertos servicios que se le dificultan, como atacar el hambre o generar programas de desarrollo de jóvenes.
Cuando se alían el sector público, el empresarial y el social surgen empresas que no viven sólo de la caridad y de donativos, sino que generan ingresos y utilidades que se reinvierten. Esto es lo último en innovación social en el mundo.

Si la colaboración es indispensable para la innovación social, ¿cómo fomentarla?
En México se busca construir una figura legal que albergue al negocio social. Por ahora eres una Sociedad Anónima, Sociedad Civil o Asociación Civil. No existe la capacidad híbrida que permita al país apoyar al negocio social.
La intención no es sólo regresar a la sociedad un poco de lo mucho que nos da, sino trabajar con ella. Al unir las ventajas y virtudes de cada sector y organizarlas en esquemas de gestión, con un modelo de negocio, enfocado en un problema social, se puede ser revolucionario y exitosísimo. Para desarrollar esta innovación hay que ligar la gestión a la vocación responsable de la empresa.
A menudo las grandes corporaciones dejan este trabajo al departamento de responsabilidad social y olvidan cómo la RSC y la ciudadanía corporativa pueden hacer de su negocio uno más exitoso, ganar más mercado y diferenciarse de sus competidores.
La responsabilidad social es un elemento tan importante como la mercadotecnia o las finanzas, porque atiende la propia vocación responsable y razón de ser de la empresa. Este entendimiento la lleva al siguiente nivel.

¿Qué haría más efectivas a las organizaciones de la sociedad civil en su propósito de resolver algún problema?
Necesitamos que sean más profesionales. Es muy común que acudan a los empresarios a solicitar recursos pero que carezcan de un proceso estructurado para rendir cuentas; por ejemplo, un control apropiado de donantes –no un simple cuaderno de notas– en el que registren y den seguimiento a las personas y empresas que los apoyan, a fin de mantenerlos en el tiempo.
También hay que profesionalizar a las organizaciones en su estructura y formar a los responsables de conseguir recursos sobre a quiénes solicitarlos y cómo hacerlo. Si tienes un orfanato, tus donantes podrían ser fabricantes de alimentos, de ropa y de lo que la institución necesita, porque eso encaja perfectamente en su estrategia de negocios.
Lo primero es elaborar un análisis estratégico de cuáles podrían ser los donantes y qué beneficios obtendrían en términos de valor para el negocio. Un patronato bien constituido debe reunir personas que entiendan la problemática de la institución y tengan conocimientos de derecho, mercadotecnia, comunicaciones, tecnología, relaciones públicas, y mucho más.
La Junta de Asistencia Privada en México creó el programa «Semillero de Patronos», que reúne en internet a las organizaciones civiles y sus vacantes. Es como un match maker que invita a los especialistas a ser patronos en la institución que los requiera.
También hay que cambiar cierta imagen negativa de las organizaciones de la sociedad civil en nuestro país. Mucha gente piensa que sólo son pretextos para pagar menos impuestos, por eso ocupamos el último lugar en organizaciones de la sociedad civil. Tal percepción sólo puede cambiarse con instituciones ejemplares, transparentes y abiertas al escrutinio público.

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¿Algunos ejemplos concretos de organizaciones que aplican la innovación social para mejorar la competitividad de un país?
Conozco el caso de unos cirujanos que viajan por toda la República en un camión-quirófano. Si un paciente sufre de cataratas, la operación en un hospital de la seguridad social tarda en programarse aproximadamente un año; hacerlo en un hospital privado costaría 15 mil pesos. En el quirófano portátil, con un médico, una enfermera y el material necesario, el paciente paga sólo dos mil pesos. Éste es un negocio que deja utilidades y, además, es social.
Cuando fui director general adjunto de Microsoft, Teletón solicitó nuestro apoyo. Teniendo en mente la vocación responsable, pensé que regalarles software no serviría, aun cuando fueran millones de dólares. Me senté con el presidente, Fernando Landeros, y le pregunté: ¿Cómo crees que la tecnología pueda ayudar a cambiar la vida de las personas? Y me explicó que tenían una lista de espera para las citas médicas de cuatro a cinco años.
Entonces, junto con Teletón, desarrollamos un sistema para reducir el tiempo de espera para atender a los niños, primero, de cuatro o cinco años a sólo dos, y así sucesivamente hasta lograr un año de espera, porque optimizamos todos los recursos de los médicos. Esto resulta de aplicar el valor de tus talentos para generar valor para la sociedad.
También pongo el caso de mi compañía: después de dos o tres años, las grandes empresas no saben qué hacer con los equipos de tecnología, generalmente los venden como fierro viejo por kilo. Pero existe una ley de privacidad de la información, ¿cómo formatear todas las máquinas para disociar los datos? Les propongo un proceso de reacondicionamiento que incluye un software general por cierta cantidad, digamos $400 pesos, para después venderlas en el mercado secundario en $800 pesos. Recuperada la inversión y pagado el servicio, la compañía puede utilizar el resto de las computadoras o donarlas a centros de enseñanza con el fin de apoyar a la causa de reducir la brecha digital en México.
Organizamos ese modelo de negocio y las utilidades se reinvierten para conseguir más equipos y llevarlos a la base de la pirámide.

¿Puede la innovación social resolver alguna crisis?
Claro. En Cancún, el paso del huracán Wilma dejó a todo el mundo incomunicado; había muchos extranjeros y las líneas de comunicación estaban muy limitadas. La propia sociedad civil se organizó e hizo cosas que ni te imaginas.
En ese entonces trabajaba en Microsoft, y la ayuda de la compañía consistió en crear un software especial para buscar a gente perdida, o bien, para informar a los familiares y amigos que las personas estaban bien.

¿Qué ejemplos podemos tomar de innovación social de otros países?
Hay prácticas muy interesantes. En Canadá, si quieres crear una organización que atienda una causa, el gobierno primero verifica si existen otras instituciones semejantes. Si es así, te piden que te sumes a ellas, o abras una donde no exista. La idea es: ¿para qué queremos 200 organizaciones similares si bastan cinco muy eficientes? Algunos gobiernos promueven estas prácticas para ayudar a que el sector social alcance mejor sus objetivos.
Hay mucho por hacer. En México existen más de 11 mil organizaciones de la sociedad civil y sólo 7 mil 500 tienen autorización de Hacienda para dar recibos deducibles de impuestos.
Cito nuevamente el estudio de la universidad Johns Hopkins (Gráfica 1): de los 22 países que se mencionan, las empresas privadas generaban 3.3 millones de empleos, mientras que las organizaciones de la sociedad civil, de esos mismos países, 19 millones de empleos. ¡Seis veces más que las grandes corporaciones!
Puedes tener muchos voluntarios, pero la parte operativa de la organización necesita profesionales. Al momento de competir, el sector comenzará a profesionalizarse. Si, por ejemplo, las organizaciones de la sociedad civil del mundo se juntaran y formaran un país más para ser clasificado junto con los otros 22, el dinero que movería ese «país del sector social» lo colocaría en el noveno lugar en generación de empleos.
Afortunadamente, muchos emprendedores sociales son jóvenes. Tienen una gran conciencia social, se dan cuenta de que los mecanismos actuales para atender los problemas son insuficientes y buscan nuevas formas y caminos.

¿Qué habilidades consideras que debe tener un emprendedor social para crear enfoques innovadores?
  1. Conocimiento del problema a resolver basado en la especialidad, preferencia o gusto del emprendedor.
  2. Habilidad empresarial o alianzas con empresarios que le aporten ese enfoque.
  3. Un modelo de financiamiento que proyecte a la empresa hacia la estabilidad y rentabilidad.

Los emprendedores sociales deben contar con esos tres elementos, además de apertura y constancia… constancia… y constancia.

INICIATIVAS CON INNOVACIÓN SOCIAL EN EL MUNDO
Discovering hands (Alemania): detección precoz del cáncer de mama con la ayuda y sensibilidad de mujeres invidentes.
Specialisterne (Dinamarca): emplea las habilidades específicas de la gente con autismo en trabajos que requieren de una repetitividad y atención al detalle.
Tyze (Canadá): apoyo a las personas dependientes y su entorno (médicos, familia, asistentes sociales, etcétera) mediante una red social.
Andes (Francia): creación de tiendas de comestibles solidarias para disminuir las deficiencias alimentaria, especialmente en productos frescos, de las personas que acuden a los bancos de alimentos.
Fundación Paraguaya (Paraguay): escuelas profesionales autosostenibles que se han replicado en el mundo a través de la organización «Teach a man to fish».
The Working World (Estados Unidos): fondo de inversión alternativo para que los exempleados puedan convertirse en los nuevos propietarios de sus antiguas empresas.
Les jardins de cocagne (Francia): se invita a las personas en riesgo de exclusión social a ocuparse en huertos ecológicos y comercializar sus productos.
Encore careers (Estados Unidos): otra oportunidad profesional para que los jubilados ayuden a otros, mejoren el mundo y consigan completar su pensión.
Fuente: Información del artículo «20 casos de innovaciones sociales de éxito», consultado en http://sand.org.es/2012/20-casos-de-innovaciones-sociales-de-exito/

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Rubén Illoldi García-Cerda
  • Director adjunto en Centros de Enseñanza, Nacional Monte de Piedad.
  • Licenciado en Administración de Empresas (Universidad Autónoma de Tamaulipas) y estudios de posgrado en Estrategia Corporativa (Instituto Tecnológico de Massachusetts) y de Negociación (Universidad de Berkeley).
  • Fue director del área de Ciudadanía Corporativa en Microsoft México.
  • Junto al ITESM y FUNDEMEX, fundó el primer Centro Virtual para el desarrollo de las organizaciones de la sociedad civil (MasSociedad).
  • Consejero de diversos patronatos de organizaciones como la Unión de Empresarios a favor de las Tecnologías de la Información (UNETE), Sección Adolescente, Centro Comunitario Santa Fe y Red de Ayuda.

Reproducción del original publicado en revista istmo («Innovación social. Ideas creativas para mejorar el mundo», Andrea Moreno, edición 326, mayo-junio de 2013)

lunes, 21 de julio de 2014





Reporte de la Discusión en Línea 

Educación que Promueve el Bienestar


Los invitamos a consultar el reporte de la discusión aqui



La discusión en línea fue co-organizada del 11 al 25 de Febrero 2014 por 

Wikiprogress América Latina 
la OCDE Centro de México 
OECD Education 
El Instituto de Estudios Peruanos
El Seminario Satisfacción Subjetiva con la Vida y la Sociedad (SAVISO)-UNAM-IIS 
Wikiprogress 
Oficina Regional de México de la Organización de Estados Iberoamericanos

A continuación se presenta una síntesis de los comentarios de la discusión. VER aqui

martes, 1 de julio de 2014

¿Cómo va la vida?

En la vida hay más que las cifras del PIB y las estadísticas económicas. 


La OCDE creó el Índice para una Vida Mejor que te permite comparar el bienestar en distintos países basándose en 11 temas que la OCDE ha identificado como esenciales para las condiciones de vida materiales y la calidad de vida.


Consulta el Índice en español y portugués

#more2life @OECD






jueves, 26 de junio de 2014

Los invitamos a leer el artículo 

Happy Country, Happy Government: 

How Useful are International Happiness Rankings?


"Medir al progreso de las naciones utilizando una perspectiva de bienestar se está volviendo en una práctica común al rededor del mundo. Ciertamente el bienestar ofrece ventajas significativas pues permite conocer directamente qué es lo que realmente es importante para la gente, además que ofrece una visión holística y potencialmente imparcial sobre lo que es el desarrollo. No obstante, la contribución del bienestar continúa siendo limitado. Las autoras de este trabajo ofrecen una mirada crítica sobre el uso de un enfoque de bienestar para comparar países. Enfatizan las limitaciones actuales en cuanto a la disponibilidad de datos que nos permita entender realmente a esta experiencia (bienestar), así como algunas implicaciones de los usos que se le pueden dar. Este trabajo explora particularmente los problemas de ver al bienestar sólo como felicidad y las implicaciones prácticas de utilizar estos datos para representar jerárquicamente al progreso de los países a través de rankings internacionales de felicidad."

Viviana Ramirez
PhD Candidate
Social and Policy Sciences

University of Bath, UK

jueves, 19 de junio de 2014

Ha terminado la discusión en línea "El Papel de la Ciencia y la Tecnología para el Bienestar de las Personas"

Gracias a todos por su participación y las valiosas contribuciones. 

Los invitamos a ver el calendario 2014 para seguir las futuras discusiones en línea.



miércoles, 11 de junio de 2014

Llevamos 8 días de la discusión en línea y se han compartido una gran variedad de ideas. PARTICIPA http://bit.ly/CyT-B
A continuación algunas de las frases que han marcado el hilo de la conversación

Retos de la Ciencia y la Tecnología
o Democratizarla y dejar de ser útil solo a las poblaciones con mayores ingresos. Hacerlo más tangible a la sociedad para que no parezcan conceptos muy específicos o de "nicho". 
o Además, el acceso a tecnología y a Internet, debe venir acompañado de un modelo de intervención social y educativo para que esta información genere conocimiento situado y útil en las comunidades. 
o Innovación orientada a personas en situación de discapacidad y población infantil.

Nos han compartido el trabajo de la Fundación Proacceso (México), el programa Tikichuela (Paraguay), Instituto Yoko (Peru) y políticas públicas de Argentina donde se ha utilizado la ciencia y tecnología para incrementar el bienestar de la población más humilde

Beneficios de la innovacion: mejores servicios, por ejemplo salud, salarios más altos, precios más accesibles.

Ni Ciencia ni Tecnología aportan al bienestar humano por sí solas. Son los seres humanos quienes al hacer ciencia o crear tecnología crean su bienestar o deterioran su calidad de vida.

Con el pretexto de avanzar en las nuevas ciencias, en los desarrollos innovadores no se puede de ninguna manera destruir y barrer con la cultura existente

martes, 3 de junio de 2014

Blogpost para la discusión en línea EL PAPEL DE LA CIENCIA Y TECNOLOGIA PARA EL BIENESTAR

Desde la rueda y el arado, pasando por la observación del cosmos y la comprensión de la evolución de las especies, la humanidad ha hecho de la tecnología y la construcción de conocimiento científico la base del progreso social y del bienestar individual y colectivo. Aún a pesar de los perjuicios que han traído consigo los usos y abusos de la ciencia y la tecnología (destacadamente en los conflictos bélicos y en los efectos de la tecnología en el medio ambiente), sería imposible explicar el bienestar de las personas y el progreso de las sociedades en la actualidad sin el desarrollo del conocimiento científico y tecnológico acumulado durante siglos.

Quizá por esa doble faceta, al tiempo benéfica y amenazante, de la ciencia y la tecnología (que por cierto dice más de la humanidad que de los avances científicos y tecnológicos en sí mismos) en regiones como América Latina no es del todo claro cuál es el bienestar que reportan dichos avances. Basta mirar algunas cifras para conocer la magnitud de esta percepción. Según la Encuesta Mundial de Valores, sólo 14% de la población en Uruguay y 30% de la población mexicana (cercana a la proporción de los chilenos, con 29%) están completamente de acuerdo en que la ciencia y la tecnología harán que nuestras vidas sean más saludables, fáciles y cómodas. Los porcentajes de la población que tienen la misma percepción en Brasil, Chile, Colombia o Perú oscilan entre 17% y 29%. A pesar las vacunas, los transportes y la electricidad, por mencionar algunos ejemplos, sólo una de cada tres personas, o menos, en los países latinoamericanos mencionados, cree, sin lugar a duda, que la ciencia y la tecnología contribuyen a la calidad de vida y el bienestar.

A la luz de nuestra convivencia cotidiana, a veces al extremo de hacernos dependientes, con la tecnología y el conocimiento científico que la soporta, parece contradictorio que entre 17% y 19% de la población en Argentina, México y Perú consideren que el mundo está mucho peor debido a la ciencia y la tecnología—los porcentajes en países como Brasil, Chile y Colombia y Uruguay se ubican en alrededor de 10%. En el otro extremo, aquellos que piensan que la ciencia y la tecnología ha hecho del mundo un mejor lugar, no representa más de 20% en algunos países de América Latina, como México o Brasil, e incluso se ubica en niveles de apenas 6% en naciones como Uruguay—en Perú, Colombia, Chile y Argentina, sólo 9%-15% de la población cree que el mundo es mejor gracias a la ciencia y la tecnología.

En una población como la latinoamericana, donde la religión es un tamiz para comprender el mundo (aunque cada vez menos), quizá no extrañe que entre 42% y 48% de la población de algunos países, como México, Chile y Colombia, crean que dependemos demasiado de la ciencia y no lo suficiente en la fe. Con excepción de Brasil, donde 9% comparte esta opinión, la percepción no es demasiado distante de esa valoración en países como Perú y Uruguay (ambos con 27% de la población que considera que dependemos mucho de la ciencia y poco en la fe).

Extraigo al menos dos reflexiones a partir de estas cifras, con el fin de dar un contexto y contribuir al debate sobre el papel de la ciencia y la tecnología para el bienestar, tema del debate virtual abierto por Wikiprogress América Latina. En primer lugar, para que redunde en el mayor bienestar para el mayor número de personas posibles (como lo hubiera querido Jeremy Bentham) el desarrollo y uso del conocimiento científico y tecnológico debe hacer explícito sus fines respecto del impacto esperado, tanto positivo como perjudicial, en el progreso y bienestar de las personas y las sociedades. No se trata de apoyar o reconocer sólo a aquellas investigaciones y desarrollos que busquen el bienestar social, en perjuicio de investigaciones con escaso beneficio aparente o de alto riesgo pero de similar beneficio potencial. Más bien se trata de que en cada desarrollo científico y tecnológico que se emprenda se tenga claro, y se haga público, el beneficio que su éxito puede tener y los daños que puede provocar, en individuos, grupos y sociedades. Quizá esta no sea una forma de vacunar a la ciencia y la tecnología de sus usos potencialmente perjudiciales, pero puede contribuir a anticipar algunos de sus efectos dañinos y a orientar su desarrollo hacia el bienestar de la población.

En segundo lugar, el trabajo sobre divulgación de la ciencia y la tecnología parece fundamental. Es clave ayudar a comprender a la población la importancia de la ciencia y la tecnología en sus vidas, más allá de los teléfonos inteligentes, las apps o las tabletas de última generación. La divulgación de la ciencia y la tecnología tiene un papel clave para contribuir a que las personas piensen y se comporten de forma lógica y ordenada, a partir de sucesos observables y con pensamiento crítico, lo que reduce las posibilidades de estar menos sujetas a ser víctimas del pensamiento mágico o de argumentaciones sin fundamentación.

Por último, dado el proceso colectivo que supone el desarrollo de la ciencia y tecnología y sus efectos en la sociedad, a través de generaciones, convendría deliberar, de nueva cuenta, en qué contextos y circunstancias la ciencia y la tecnología debe considerarse un bien público de facto, y por tanto hacer que sus efectos benéficos sean lo más accesible posible a la población.

Las cifras estadísticas provienen de la Encuesta Mundial de Valores, 5ª ola (2005-2009): www.worldvaluessurvey.org/WVSOnline.jsp


Roberto Castellanos Cereceda.

Profesor de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales. Secretario Técnico del Seminario Satisfacción Subjetiva con la Vida y la Sociedad. Email: robertocastell@gmail.com / rcastellanos@comunidad.unam.mx